Muy pocos le ponían cara. Ni siquiera nombre, más allá de los seudónimos Stern o Ben. Una reciente operación policial internacional ha dejado al descubierto a Vitalii Nikolaevich Kovalev, de 36 años, el cabecilla de Conti, una de las mayores redes de cibercriminales del mundo. Está especializado en ransomware, un tipo de programa informático que secuestra los equipos y pide recompensas a cambio de liberarlos. De los ordenadores de Kovalev ha salido Trickbot, unos de los ransomware más frecuentes en España y que, según se sospecha, puede haber afectado al 4% de todas las empresas del mundo. La policía de EE UU y de Alemania creen que Kovalev vive en Moscú, donde tiene registradas varias empresas a su nombre, y que posee un monedero de criptomonedas por valor de 1.000 millones de dólares.
Según la Oficina Federal de Policía Criminal de Alemania (BKA), Conti “llegó a tener más de 100 miembros y operaba de forma organizada, jerárquica y orientada a proyectos y al lucro. El grupo es responsable de infectar cientos de miles de sistemas en todo el mundo, y obtuvo cientos de millones de euros mediante sus actividades ilegales”. Entre sus víctimas se cuentan organismos públicos, empresas y particulares. En 2020, en plena pandemia, atacaron varios hospitales estadounidenses y pidieron rescates de 10 millones de dólares.






