Todo iba más o menos bien en una cumbre muy delicada para España, único país que rechaza la exigencia de subir al 5% el gasto en defensa, hasta que habló Donald Trump y declaró una especie de guerra política a Pedro Sánchez. Trump anunció que, como represalia a esa posición española en la cumbre de la OTAN, doblará los aranceles previstos a España para que pague el doble pero de otra manera. “Es el único que se niega a pagar. Vamos a hacer que paguen el doble”. “Es tremendo lo que han hecho. Es el único país que no va a pagar todo, se va a quedar en el 2%, así que van a pagar a través del comercio”, ha amenazado Trump, que ha asegurado que la economía española va “muy bien, pero podría verse arrasada si algo ocurre”. Trump ha añadido que negociará “directamente” con Sánchez.

En La Haya, España ha sido protagonista porque ese rechazo. Las imágenes ofrecían a un Sánchez aparentemente aislado, con Trump diciendo que “España es un problema”. Pero el presidente español ha comparecido en rueda de prensa aparentemente contento porque, según ha explicado, ha logrado evitar un gasto extra descomunal que pondría en riesgo el estado del bienestar español. Y lo ha aprovechado, además, en un momento de extrema debilidad por los casos de corrupción en su círculo más cercano en el PSOE, para lanzarlo contra el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo: Sánchez ha venido a decir que si estuviera gobernando el PP, España habría aceptado esa imposición de EE UU que han asumido todos los demás países europeos.