Julieta Makintach ya no es jueza. Esta magistrada argentina de 47 años, integrante del tribunal que juzgaba si hubo o no responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona, presentó su renuncia este martes tras protagonizar el mayor escándalo judicial del año en Argentina. La Fiscalía reveló que Makintach había autorizado la grabación de imágenes durante el juicio por la muerte de Maradona sin el consentimiento de los otros dos integrantes del tribunal ni de las partes para una serie documental titulada Justicia divina. La jueza iba a ser la estrella de ese proyecto audiovisual, según se desprende del tráiler y del guión encontrados en las oficinas de la productora. El escándalo provocó la anulación del juicio por la muerte de Maradona y una catarata de denuncias contra la jueza.

Makintach presentó su carta de renuncia el mismo día que el jurado de enjuiciamiento comenzó a analizar su caso. En el texto dirigido al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, asegura que se aparta voluntariamente del cargo en el contexto de “los hechos de público conocimiento que han generado un profundo impacto institucional y social”. Sostiene que su decisión busca reducir el daño causado a la confianza pública en el Poder Judicial.