Las grandes escuelas vinculadas al Opus Dei de Cataluña han decidido mantener el modelo diferenciado -separando niños y niñas en las aulas- a toda costa, aunque ello suponga la pérdida del concierto educativo -la financiación de la Generalitat-. A partir de 2026, siete escuelas hasta ahora concertadas pasarán a ser totalmente privadas con el reto de buscar la viabilidad económica, que pasa por mantener un grueso importante de alumnos, convenciendo a las familias que sigan apostando por la escuela, a pesar del aumento de cuotas mensuales que sufrirán en los próximos años. “Al final es la escuela la que marca el proyecto educativo y las familias se tendrán que adaptar a ello”, asegura Josep Manel Prats, presidente de Fapel, que agrupa las asociaciones de familias de estos centros.
La cruzada contra las escuelas que separan niños y niñas la ha encabezado históricamente ERC, y cuando tomó el mando del Departamento de Educación se puso manos a la obra a ello. Tras lograr que la nueva ley estatal de Educación, la Lomloe, prohibiera expresamente otorgar el concierto educativo a estos centros (y así blindarse ante las sentencias judiciales que hasta ahora habían sido favorables a estas escuelas), la Generalitat inició el proceso para retirarles la financiación en 2022, cuando se renovaban los conciertos en la ESO, si no empezaban a hacer una escolarización mixta.






