Hacía tiempo que los Phoenix Suns buscaban un nuevo hogar para Kevin Durant, una de las grandes superestrellas de la NBA a sus 36 años. No por ello dejó de sorprender el acuerdo de traspaso con los Houston Rockets avanzado por la ESPN, que con la adquisición del 15 veces All Star hacen una apuesta al todo o nada para intentar competir por el título a partir de la próxima campaña. La noticia del movimiento del doble campeón de la liga estadounidense, y uno de sus anotadores más prolíficos y estilizados, llegó a escasas horas de la disputa del primer séptimo partido de unas Finales de la NBA en nueve años, desdibujando el foco de la previa del Oklahoma City Thunder contra Indiana Pacers que decidirá al séptimo campeón de la competición distinto en los últimos siete años.

Para desprenderse del abultado contrato de KD, que percibirá el próximo curso 54,7 millones de dólares y puede renovar por dos años y 122 millones este mismo verano, los Suns no pidieron ninguna locura a unos jóvenes y correosos Rockets, que finalizaron la presente campaña como el segundo mejor equipo de la Conferencia Oeste (52 victorias y 30 derrotas) pero cayeron en primera ronda contra los veteranos y experimentados Golden State Warriors. En el acuerdo adelantado por los medios estadounidenses, Houston mandará a Jalen Green, Dillon Brooks, la elección número 10 del Draft de 2025 y cinco segundas rondas de futuro rumbo a Arizona.