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La Administración de Donald Trump niega que EE UU esté en guerra con Irán tras el histórico bombardeo de anoche contra instalaciones nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán. “No estamos en guerra con Irán. Estamos en guerra con su programa nuclear”, ha asegurado el vicepresidente J.D. Vance. El secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, ha afirmado que “las ambiciones nucleares de Irán han quedado pulverizadas”. Sin embargo, Ali Shamkhani, asesor del líder supremo iraní, ha comunicado que el uranio enriquecido de Irán “continúa intacto”. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha respondido que su país solo regresará a la mesa de negociaciones cuando haya dado una “respuesta” al ataque perpetrado por Estados Unidos y cuando la “agresión estadounidense e israelí” sobre su territorio se detenga. Además, el parlamento iraní ha recomendado el cierre del estrecho de Ormuz. Ahora, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán debe tomar la decisión final. La decisión de cerrar el estrecho, por donde fluye alrededor del 25% de la demanda mundial de petróleo y gas, aún no es definitiva.