Carolina Moutela sabe dónde está su lucha desde hace años, cuando llegó a la conclusión de que no tenía por qué elegir entre ser lesbiana y ser católica. Y acudir a la manifestación del Europride, en la que esta tarde han participado miles de personas en Lisboa, no forma parte de su lucha. Considera que el evento no apoya a la comunidad LGTBI+, “solo la usa para su conveniencia”, afirma Moutela, que pertenece al Colectivo Safo, de Oporto.
Distinta es la opinión de Juan Alejandro Stae, muy reclamado para selfies por la espectacularidad de su imagen durante la marcha que ha recorrido, en forma de gran desfile, las calles de la capital portuguesa . “Estos eventos ayudan a que la gente nos vea. Y no es un orgullo gay, es el orgullo de cualquier persona que debe ser celebrado y por eso son bienvenidos todos”, explica Stae, que siempre acude a los actos donde se apoya la comunidad queer.
Sin embargo, varias organizaciones locales de larga trayectoria en la defensa de los derechos LGTBI+ se han desmarcado de la celebración, que se ha desarrollado durante esta semana en la capital portuguesa y que culminó con una marcha entre Saldanha y el Terreiro do Paço, junto al río Tajo. Incluso entidades que habían participado en la elaboración de la candidatura portuguesa para acoger el Europride 2025, como la veterana asociación ILGA (Intervención Lésbica, Gay, Bisexual, Trans e Intersexo), acabaron desmarcándose de la cita.







