Cuando se prepara la mochila de viaje para tomar un vuelo hay básicos que no se pueden olvidar con independencia de la estación del año que sea: desde una práctica almohada para el cuello pasando por un neceser o un antifaz para dormir si la distancia recorrida va a ser extensa. Sin embargo, entre los accesorios imprescindibles para llevar en la maleta de mano nunca hay que olvidar una batería externa. Pero, quizá, hay una cosa que no sepas: no todas las powerbanks del mercado son admitidas por la inmensa mayoría de aerolíneas.

Cuando no contamos con un enchufe cercano, la batería externa es el gadget más socorrido para darle una nueva vida a la autonomía del móvil, la tableta o de cualquier otro dispositivo, sobre todo, al encontrarnos de viaje. Sin embargo, pueden ponernos problemas al cruzar el acceso de seguridad en un aeropuerto. En concreto, por la siguiente causa:

Por ello, no se recomienda incluirla en la maleta porque no se permite colocarla en el equipaje de bodega. Por ello, es recomendable cerciorarnos de las restricciones impuestas por la aerolínea y, en el caso de necesitarla, pedir una autorización con antelación.

Para evitar que nos confisquen la powerbank debido a un posible riesgo de cortocircuito y posterior incendio, es ideal hacerse con las que sí cumplen la normativa. Si eres un lector que tiene en posesión una con poca capacidad (unos 10.000 mAh), no es la mejor elección para transportarla en viajes largos. Por eso, en EL PAÍS Escaparate destacamos las baterías externas con mejor relación calidad-precio para ir en avión y cargar cada dispositivo: