El eurodiputado Luis Pérez, conocido como Alvise, se ha amparado este viernes en su derecho a la libertad expresión y a la “crítica política” para justificar los ataques que dirigió en sus redes sociales contra la fiscal delegada de delitos de odio y discriminación de Valencia, Susana Gisbert. El líder de Se Acabó la Fiesta (SALF) ha declarado ante el magistrado Juan Ramón Berdugo, que le investiga por varios mensajes que dirigió a través de Telegram contra Gisbert y que, según el alto tribunal, pueden constituir un delito de acoso.

Esta es la segunda vez que el agitador declara voluntariamente como investigado en el Supremo, ante el que está aforado por su condición de parlamentario. Alvise ya compareció el pasado 6 de junio ante el juez que le investiga por un test falso de covid del exministro de Sanidad y actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa. En aquella ocasión, el líder de SALF alegó que él se limitó a reenviar una imagen que llevaba mucho tiempo circulando por internet y a que lo hizo sin “mala fe”, pese a que la Fiscalía considera que la imagen la confeccionó él.

El agitador ultra ha enmarcado sus mensajes contra Gisbert en la “crítica política”. “Por ese tipo de cuestiones que antes, antaño, eran libertad de expresión, hoy tengo que declarar en el Tribunal Supremo”, ha afirmado Alvise a la salida del tribunal. El eurodiputado ha justificado su actuación porque, asegura, se limitó a cuestionar a una fiscal que “quiere meter en prisión a personas que critiquen la inmigración masiva”.