Alberto Núñez Feijóo ha logrado imponer su modelo para la elección del presidente del PP, que se aprobará en el próximo congreso de julio. El partido suprimirá el voto directo de las bases y volverá al sistema de compromisarios, según la propuesta de estatutos que se hará pública este miércoles, confirman fuentes populares. El nuevo sistema elimina, por tanto, la doble vuelta vigente ―en la primera, los militantes votan a los candidatos; y en la segunda, votan los compromisarios― para regresar a un modelo indirecto, en el que las bases solo votan a los delegados al congreso, que son quienes después escogen al líder. La incógnita es si la nueva fórmula contentará a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que había defendido la fórmula de “un militante, un voto”, respaldada también por el líder del PP catalán, Alejandro Fernández.

El presidente del PP se elegirá, por tanto, por los compromisarios, pero estos llegarán al congreso del partido con un mandato previo porque concurrirán en listas cerradas de cada candidato. El modelo funcionará de forma análoga a las listas electorales para el Congreso de los Diputados, pero con una corrección inspirada en las elecciones estadounidenses. Cada candidato podrá presentar 52 listas de compromisarios, una por cada provincia, más Ceuta y Melilla, que votarán las bases. De forma que los delegados elegidos tendrán el voto comprometido al candidato a cuya lista pertenezcan. Pero además, en línea con el modelo estadounidense, quien gane en una provincia se llevará todos los compromisarios que aporte esa circunscripción al congreso.