El Instituto Reuters para El Estudio del Periodismo publica desde hace más de un decenio su informe anual sobre el consumo de noticias digitales. En todo este tiempo, los investigadores que colaboran con esta institución de la Universidad de Oxford han abordado en sus pesquisas cientos de asuntos relacionados con los desafíos comunicativos de la información. Uno de los más acuciantes es

sana-sin-certezas.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/comunicacion/2025-06-10/joseph-stiglitz-sobre-la-amenaza-de-la-desinformacion-para-las-democracias-no-puede-haber-una-economia-sana-sin-certezas.html" data-link-track-dtm="">la desinformación que socava las democracias. Y sobre ella inciden las conclusiones del informe para 2025 publicadas durante la madrugada de este martes, que sitúan a los profesionales de la política y a los influencers como las fuentes menos fiables de información veraz. El sentir de la mayoría de los españoles sondeados en el muestreo es que son sus políticos quienes más desinforman.

A nivel global, el 47% considera a los políticos nacionales como los principales desinformadores, junto a los influencers en igual proporción. Pero el dato más preocupante sobre los representantes públicos se registra en España, donde el 57% —diez puntos porcentuales por encima de la media del resto de países participantes y cifra similar a la registrada en los Estados Unidos de Trump— considera que los políticos nacionales son los máximos desinformadores para la sociedad. Los influencers aparecen también como una amenaza a la veracidad para casi la mitad de los españoles consultados, una proporción similar a la derivada de la acción desinformativa de los gobiernos, partidos y políticos extranjeros. Ahora bien, ese porcentaje del 45% que sitúa a los influencers como agentes desestabilizadores resulta menor entre los jóvenes: solo el 30% de personas con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años los considera un riesgo, frente al 57% de los mayores de 65 años.