Un mes lleva ya el juicio de Sean Combs —el cantante también conocido como Puff Daddy o Diddy— convertido en el centro de atención mediática y de la conversación en Estados Unidos. El rapero y empresario enfrenta decenas de años de cárcel por cinco cargos de tráfico sexual, asociación ilícita y transporte para ejercer la prostitución. Tras la ardua selección del jurado, que duró una semana, ya van otras cuatro de juicio como tal, con declaraciones de alto impacto por parte de personas que han conocido a Combs durante años, desde trabajadores a parejas sentimentales. Uno de los testimonios claves, y más duros, fue el de Casandra Ventura, artista conocida como Cassie, que, embarazada de casi nueve meses, explicó en el estrado y durante días las palizas, vejaciones y malos tratos a los que Combs la sometió durante años.

Sin embargo, ahora el juicio ha tenido un giro inesperado. Este lunes el jurado —formado por 12 miembros— ha vuelto a reunirse, pero el juez Arun Subramanian ha decidido reemplazar al miembro número seis. Según ha explicado, tiene “serias preocupaciones sobre la honestidad del jurado, y sobre si ha ocultado ciertas respuestas”. Ese miembro del jurado número seis es un hombre negro de 41 años que, al parecer, ha sido “inconsistente” a la hora de hablar sobre su domicilio: en ocasiones ha citado Bronx, en Nueva York, y en otras el vecino Estado de Nueva Jersey. Según el juez, tras conocer esas diferencias en su discurso, habló con el hombre en privado y esas inconsistencias fueron a más.