El precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay, herido de bala en la cabeza en un atentado el 7 de junio pasado, ha tenido que ser operado de urgencia en la mañana de este lunes, tras sufrir un sangrado intracerebral agudo. La información ha sido proporcionada por la Fundación Santa Fe de Bogotá, donde permanece ingresado. Desde el día del atentado, el también senador permanecía en estado crítico, aunque se mantenía estable, salvo por una leve mejoría anunciada por el mismo centro médico el miércoles pasado.

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Poco antes de esa notificación, la Fundación Santa Fe había emitido un reporte general en el que indicaba que, en la madrugada, Uribe Turbay fue sometido a una cirugía complementaria a la que se le practicó el mismo día del atentado. El control postoperatorio mostró que los resultados de la intervención fueron los esperados, aunque no dejó ningún cambio significativo en su situación. El centro médico reiteró que la condición del político de oposición seguía siendo crítica y permanecía en pronóstico reservado.

Después del ataque, que ocurrió mientras participaba de un mitin en el barrio Modelia, en el occidente de Bogotá, Uribe Turbay fue remitido en estado crítico a la clínica Medicentro, a pocas cuadras del lugar de los disparos. Allí fue estabilizado, para ser trasladado a la Fundación Santa Fe un par de horas más tarde. En ese centro, uno de los más reputados de Colombia, se le practicó un procedimiento neuroquirúrgico y vascular. Tras ese control inicial de daños y de una cirugía en el muslo izquierdo, donde había recibido otro disparo por el que perdió abundante sangre, el senador fue ubicado en la unidad de cuidados intensivos para su estabilización y recuperación. El lunes siguiente, dos días después del ataque, el centro médico informó que Uribe había tenido “escasa respuesta” a los manejos médicos a los que había sido sometido hasta ese momento.