Europa asiste con aprensión y máxima alarma al nuevo estallido en Oriente Próximo. Tras el ataque de Israel a objetivos nucleares y militares en Irán y las promesas de represalia de Teherán, tanto los principales líderes europeos como las máximas autoridades comunitarias han enviado un mensaje de formas diferentes, pero de fondo común: todas las partes deben ejercer la “máxima contención” posible para evitar una escalada de consecuencias peligrosas no solo para la región, sino a nivel global.

“Hay que evitar una nueva escalada peligrosa, desestabilizaría toda la región”, advirtió un “profundamente preocupado” presidente del Consejo Europeo, António Costa, que ha pedido “contención y diplomacia”. En el mismo sentido, se expresó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que calificó de “profundamente alarmante” la situación: “Europa insta a todas las partes a que actúen con la máxima contención, reduzcan inmediatamente la tensión y se abstengan de tomar represalias”, declaró la jefa del Ejecutivo europeo. Según la alemana, una solución diplomática es “más urgente que nunca” tanto por la estabilidad regional como por la “seguridad global”.

“La diplomacia sigue siendo el mejor camino a seguir, y estoy dispuesta a apoyar cualquier esfuerzo diplomático encaminado a la desescalada”, acotaba la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, quien este mismo viernes habló por teléfono con el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar. Según fuentes comunitarias, también se han producido contactos, a más bajo nivel, con la contraparte iraní. “Estamos hablando con ambas partes, los canales están abiertos”, aseguró un portavoz.