España está tan acostumbrada al calor extraordinario y sin tregua, día tras día y estación tras estación, que cuando llega una temporada en la que no lo hace, parece hasta fresca. Pero no lo ha sido. En contra de la opinión popular generalizada, esta primavera meteorológica, que acabó el 31 de mayo, ha sido “normal” en cuanto a las temperaturas, pero la tregua se ha acabado y la tendencia para el verano es a una vuelta a las andadas: probablemente será más cálido de lo normal, según el balance estacional y la predicción para el próximo trimestre hecha pública este viernes en rueda de prensa por Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

“Las percepciones no siempre se corresponden con la realidad y, a veces, chocan con los datos”, ha subrayado Del Campo. Así, las cifras ratifican que la primavera tuvo una temperatura media en la España peninsular de 12,7°, apenas tres décimas por encima de la media, es decir, “normal en general pero con matices”.

Por zonas, Del Campo ha detallado que sí fue cálida en el tercio noroeste peninsular, sur, este de Castilla-La Mancha y Levante, incluso muy cálida en zonas costeras y de Galicia y de Castilla y León. En el resto “el carácter fue normal, con áreas en las que fue incluso fría”. En Baleares fue muy cálida y en Canarias, fría.