Historia y naturaleza se funden en esta propiedad del siglo XII en Llagostera, en la comarca del Gironés, que se levanta sobre una finca de 137 hectáreas. De ellas, 35 son olivares que producen alrededor de 15.000 litros de aceite de oliva al año y 15 son cultivos de trigo. Hay un extenso pantano con una capacidad de 160.000 metros cúbicos de agua para abastecer la finca que, además, cuenta con una granja aunque en estos momentos no está operativa.

La propiedad alberga dos masías que han sido restauradas preservando su estilo original. La principal, que data del siglo XII, alberga 12 habitaciones y 9 baños. Conserva las imponentes paredes de piedra y las bóvedas catalanas y frescos que decoran los espacios. Un patio interior rodeado de arcos y bóvedas y con un naranjo en el centro recuerda a los antiguos claustros monásticos.

También hay un jardín con un porche de verano, una piscina, una capilla privada y una casa de invitados. La propiedad está a un paso de las bonitas playas de la Costa Brava y a pocos kilómetros de la ciudad de Girona, recuerdan en la compañía Sotheby’s International Realty.

La propiedad de piedra natural y otros materiales locales se encuentra en Alaró, a los pies de la Sierra de Tramuntana, y se distribuye en dos plantas. En la baja hay un salón que combina con la cocina equipada, tres dormitorios con baño, un aseo y un lavadero. En la superior se encuentra el dormitorio principal con baño, vestidor, terraza y un espacio adicional que puede utilizarse como despacho, así como dos dormitorios más aledaños. El exterior ofrece una terraza cubierta de 50 metros cuadrados y una piscina de agua salada. Los bancales de roca dan cobijo a árboles frutales y olivos, dicen en Lucas Fox.