Estados Unidos reducirá la presencia de su personal no imprescindible y de familiares en su embajada en Irak y en bases militares de Oriente Próximo debido a las crecientes tensiones en la región, el aparente punto muerto de las conversaciones que Washington desarrolla con Teherán sobre el programa nuclear iraní, y el temor a un posible ataque israelí contra Irán.
El Departamento de Estado ha ordenado la repatriación de su personal no esencial en la Embajada estadounidense en Bagdad tras una revisión de la situación sobre el terreno y para “mantener la seguridad de los ciudadanos estadounidenses, tanto en casa como en el exterior”, según ha indicado en un comunicado. La directiva no afectará a un gran número de funcionarios, dado que la embajada ya operaba con un personal reducido. Además, el Departamento que encabeza Marco Rubio autorizará la repatriación voluntaria de familiares y del personal no imprescindible destinado en Bahreiní y Kuwait, según la agencia Associated Press.
Por su parte, el Pentágono ha “autorizado la marcha voluntaria” de familiares de militares destinados en distintos puntos de Oriente Próximo, según ha anunciado el Mando Central estadounidense en un comunicado. El Mando precisa que está “supervisando las tensiones en desarrollo en Oriente Próximo”.












