La movilización de los campesinos bolivianos por la habilitación del expresidente Evo Morales a las elecciones de agosto escaló con la muerte de dos policías en Llallagua, una ciudad minera en el norte de Potosí. Formaban parte del personal uniformado desplegado por el Gobierno de Luis Arce para recuperar el control de la zona, donde las anteriores horas se habían producido enfrentamientos, con varios heridos, entre los bloqueadores de caminos que responden al “evismo” y vecinos de esta ciudad. Circulan versiones sobre la existencia de otro policía gravemente herido, pero no han sido confirmadas. En un video que se ha publicado en las redes se ve a un pelotón de policías equipados con material antimotines tratando de protegerse entre sí de lo que parecen ser disparos de un tirador situado a gran distancia. El video no ha sido confirmado por las autoridades.
También se han reportado choques entre las fuerzas conjuntas de la Policía y las Fuerzas Armas destacadas por el presidente Arce para controlar la emergencia en la carretera de Cochabamba, cerca del Chapare, la zona cocalera que Morales controla por completo. Cochabamba y Potosí son el epicentro del conflicto, pero también hay protestas en otros sitios del país, lo que muestra la musculatura del líder indígena, quien, según un audio presentado por el Gobierno, pero que él no reconoce como verídico, señala que esta es la “batalla final” de su lucha por volver al poder, que ha sido bloqueada por el gobierno de sus antiguos compañeros del Movimiento al Socialismo (MAS).







