Tranquilidad, serenidad, equilibrio... Son muchas las sensaciones que surgen al conectarnos con el entorno natural, sus paisajes y los animales que lo habitan. Para aprovechar al máximo esta experiencia, es fundamental contar con unos binoculares o prismáticos.

Inventados a mediados del siglo XIX, estos instrumentos permiten observar con detalle aquello que se encuentra más allá del alcance de nuestra vista.

Para esta comparativa, he seleccionado cuatro prismáticos de algunas de las mejores marcas, estableciendo un presupuesto máximo de 130 euros. Todos son de tipo porro, un diseño que se caracteriza por utilizar un sistema de prismas que corrige la orientación de la imagen y aumenta la distancia focal; además, tienen dos tubos ópticos desplazados lateralmente, lo que les confiere una forma más ancha y con los ojos separados.

Además, suelen ser más económicos que otros modelos, aunque (eso sí) resultan un poco más voluminosos, pero ideales para la observación de la naturaleza y actividades al aire libre. Los he probado en la Sierra Norte de Madrid, aprovechando varias escapadas a pueblos como Rascafría, Alameda del Valle y Buitrago de Lozoya, entre otros.

Cuando los he analizado, estos son los aspectos que he valorado: