Dos decenas de sociedades científicas han solicitado a la Comunidad de Madrid que impida urgentemente el “riesgo de destrucción” del Museo Olavide, una joya de la historia de la medicina que incluye unas 700 figuras de cera de pacientes reales, procedentes del desaparecido Hospital de San Juan de Dios, que a finales del siglo XIX se encontraba en la madrileña calle de Atocha. La Universidad Complutense de Madrid, que exhibía la colección desde 2016, ha ordenado inesperadamente el desalojo “por razones económicas y organizativas” antes de dos meses.
El maltrato a las estatuas de cera encaja con las vejaciones que sufrieron estas personas en vida. El hospital atendía a pacientes pobres con horrendas enfermedades de la piel, sobre todo las de transmisión sexual, como la sífilis. El Museo Olavide está repleto de figuras realistas de mujeres muy jóvenes obligadas a prostituirse y desfiguradas por la enfermedad, en una época en la que no se conocían los antibióticos. Las dos decenas de sociedades científicas destacan que “dado su origen, la fragilidad de los materiales de las piezas y el alcance cientı́fico y artı́stico, la colección posee un valor económico incalculable, que la sitúa a la altura de las que custodian los grandes museos anatómicos europeos”, como el del Hospital de San Luis, en París, y el Josephinum, en Viena.







