El cerco policial se ensancha sobre Los Ángeles. Karen Bass, alcaldesa demócrata de la ciudad, ha decretado este martes el toque de queda para frenar la violencia en las que han derivado algunas de las manifestaciones contra los operativos migratorios de Donald Trump. Bass ha apostado por la medida después de que 23 comercios fueran vandalizados el lunes en el cuarto día de protestas. La prohibición estará en vigor entre las ocho la noche de este martes y las seis de la mañana del miércoles. “La policía va a detener y presentar cargos contra aquellos que violen el toque de queda. Si no vives ni trabajas en el centro de Los Ángeles, no vayas”, ha dicho Bass esta tarde.

Un mosaico de fuerzas seguridad pueden verse dentro del perímetro que las autoridades han cerrado a la población. Un breve paseo por un puñado de calles es suficiente para ver la robusta y variopinta presencia oficial. Está luce uniformes azules, negros, caqui o de camuflaje. Cada uno representa a una corporación distinta. Sus mandos pueden ser diferentes, pero todos tienen el mismo objetivo: extinguir las protestas que, desde el viernes, están tomando las calles para exigir fin al terror que Trump ha desatado en las comunidades migrantes.