El despliegue de militares intensifica un pulso inédito entre el Gobierno de Estados Unidos, en manos del republicano Donald Trump, y de California, el Estado más poblado del país, de clara tendencia demócrata. Cerca de 700 marines llegaron este martes a Los Ángeles para reforzar la presencia de tropas en la ciudad, que acumula cuatro días de manifestaciones contra las políticas migratorias de Trump. El presidente ha elevado su retórica contra las autoridades locales, que argumentan que los miles de guardias nacionales enviados no son requeridos ni necesarios. El republicano respondió a estas quejas con el traslado de otros dos millares de soldados reservistas para dar un paso más en el proceso de militarización de la segunda ciudad más poblada del país.

Cerca de 5.000 militares —unos 700 marines y 4.000 guardias nacionales— ocuparán las calles de California en los próximos días. Es excepcional que un grupo de marines, uno de los cuerpos de infantería de las Fuerzas Armadas, hayan sido trasladados a una ciudad sin solicitud de las autoridades de California ni de Los Ángeles, ambas administraciones en manos demócratas. El republicano Trump lo hace para reforzar la vigilancia en el marco de protestas mayoritariamente pacíficas. El último presidente que lo hizo fue Lyndon B. Johnson en 1965, cuando envió militares para evitar disturbios racistas en Selma, en el Estado de Alabama.