No hay hogar que no tenga un destornillador, aunque sea solo como precaución para cualquier pequeño trabajo de bricolaje: desde apretar un tornillo que se haya aflojado o montar un mueble o una lámpara. Sin duda, es uno de los accesorios de bricolaje indispensables. Y los atornilladores eléctricos (también llamados destornilladores eléctricos) son su opción ‘motorizada’ para hacer mucho más fácil esta tarea.

Con un diseño similar al de un taladro, aunque mucho más compacto, funcionan con una batería interna y se ajustan a los distintos tipos de tornillos gracias a la posibilidad de intercambiar sus puntas.

Aunque en casa tengo de los ‘normales’, lo cierto es que siempre utilizo uno de este tipo; me gusta mucho el bricolaje, y suelo ser siempre yo la que hace los pequeños ajustes y todo lo relacionado con él. Y en este caso, me resulta muchísimo más cómodo utilizar un modelo que ‘haga el trabajo por mí’ y aplique más fuerza que la que pueda tener yo.

Con los protagonistas de esta comparativa, para la que he seleccionado cuatro modelos de marcas de referencia en el mercado; todos ellos con características orientadas al uso puramente doméstico. Los he utilizado en distintos momentos en casa, pero también he hecho algunas pruebas específicas. Por ejemplo, atornillando directamente (sin agujero previo) en un taco de madera, cuando tuve que desmontar (y montar) las gavetas del mueble del tendedero, que con el peso se estaban descolgando, o para instalar unas duchas higiénicas en el baño. Con todo esto, de ellos, he valorado: