Por segundo año consecutivo, Felipe VI vuelve a ponerse el uniforme militar en el extranjero. El Rey viaja este martes y miércoles a Rumania y Eslovaquia para visitar a las tropas españolas destacadas en el este de Europa como parte del empeño de la OTAN para reforzar la disuasión en una zona de alta tensión con Rusia. Con su visita, el Rey subraya el compromiso del país con la Alianza Atlántica a tan solo 15 días de la cumbre de la OTAN en La Haya (Países Bajos), donde España tendrá que defender un aumento del gasto en Defensa hasta llegar al 2% del PIB este año frente a las pretensiones de Estados Unidos, que ya piden un desembolso de hasta el 5% del PIB, un umbral inasumible para el Gobierno de Pedro Sánchez.
El este, como el norte, se ha convertido desde hace años en un punto caliente para la seguridad y la defensa de Europa y de la Alianza Atlántica. Y España, como miembro de la OTAN, participa en varias misiones disuasorias en este flanco. “[La presencia en Rumania] representa un importante compromiso por parte de los aliados y es un recordatorio tangible de que un ataque contra un aliado de la OTAN es un ataque contra todos”, advierte el Estado Mayor de la Defensa (Emad) en referencia, aunque sin nombrarlo, a una potencial agresión de Moscú.







