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El Tribunal Supremo, que instruye la investigación abierta por revelación de secretos al fiscal general del Estado, ha situado al borde del banquillo este lunes a Álvaro García Ortiz y a la fiscal jefe de Madrid, Pilar Rodríguez. Ambos están siendo investigados por un presunto delito de revelación de secretos por el magistrado del Supremo Ángel Hurtado. El juez Hurtado sostiene que siguieron “indicaciones de Presidencia del Gobierno” para filtrar datos de Alberto González Amador, novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid. García Ortiz no tiene intención de dimitir a pesar del auto. Fuentes jurídicas de su entorno defienden su inocencia y justifican que no dará un paso atrás porque no cometió, según insisten, el delito de revelación de secretos que le atribuye el instructor. El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha negado “rotunda y categóricamente” que el Ejecutivo diera instrucciones a García Ortiz, sobre el que el Ejecutivo tiene una “confianza plena”, ha dicho Bolaños. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reclama su salida inmediata. “Es el momento de que se vaya el fiscal general del Estado y quien le daba las indicaciones”, ha escrito en sus redes sociales el líder de la oposición.