Hay cambios en la piel que llegan sin previo aviso. Un embarazo, una etapa de crecimiento rápido, una ganancia o pérdida de peso... y, de pronto, ahí están: las estrías. Esas líneas finas y algo irregulares que surcan la piel, primero en tonos rojizos o violáceos, y que con el tiempo se tornan más claras, como pequeñas cicatrices. Técnicamente, son pequeñas roturas en las fibras de colágeno y elastina de la dermis, y aunque son comunes y no representan un problema de salud, muchas personas buscan formas de prevenir, atenuar o disimular las estrías, especialmente en zonas como el abdomen, los muslos, los glúteos o el pecho.
¿Y por qué tratarlas? Porque, al igual que cualquier tejido que ha sufrido una tensión o daño, la piel también necesita cuidados específicos para recuperar su elasticidad y aspecto uniforme. Una piel hidratada, nutrida y elástica es más resistente a las roturas, y responderá mejor a los cambios del cuerpo.
La buena noticia es que existen fórmulas cada vez más eficaces para acompañar este proceso de reparación y prevención. Como la crema antiestrías de Trofolastin que ha sido formulada específicamente para mejorar la elasticidad de la piel y minimizar la aparición de estrías, especialmente durante períodos de cambios corporales significativos como el embarazo, la adolescencia o fluctuaciones de peso.






