La saga de American Pie fue uno de los mayores éxitos de taquilla en la década de los 2000, convirtiendo a sus actores en estrellas de la comedia del momento. La primera de las películas, centrada en un grupo de amigos que querían perder la virginidad antes del fin del verano y del inicio de la universidad, les valió para seguir estirando el chicle y continuar produciendo otras ocho entregas con unos intérpretes que iban y venían. Jason Biggs (Pompton Plains, Nueva Jersey, 47 años) se convirtió en una de las caras más reconocibles gracias a su papel como Jim, y 25 años después es uno de los actores de aquel reparto que todavía sigue en activo. En 2024, por ejemplo, presentó un programa de cocina en Netflix, Blue Ribbon Baking Championship, donde no faltó un guiño a la famosísima escena en la que se masturba con una tarta de manzana. Un éxito profesional que tuvo sus consecuencias personales, como ahora ha revelado.
Biggs ha sido el último invitado en el podcast Well with Arielle Lorre, emitido esta misma semana. Este tipo de formatos se han convertido en los últimos años en un espacio seguro para los famosos, donde no tienen problema en tratar asuntos personales y hasta entonces desconocidos o poco tratados. El intérprete ha hablado abiertamente sobre su batalla contra las drogas y el alcohol. Una etapa que ahora quiere compartir con sus seguidores para concienciar sobre las adicciones. “Sabía cuándo debía llamar al traficante de cocaína porque iba a beber demasiado. Y cuánto zolpidem o benzodiacepinas tomar según la cantidad de cocaína que había consumido para bajar, pero con suerte no morir”, relata en el programa.






